¿Qué es el estilo competitivo de gestión de conflictos y cuándo debe utilizarse?
09 de agosto de 2021
El estilo competitivo de gestión de conflictos es un enfoque de la resolución de problemas muy alto en la escala de asertividad y bajo en la de cooperación. Te ayudará a salirte con la tuya y a que tu proyecto de construcción siga adelante, pero tiene sus inconvenientes.
Existen otros cuatro estilos de conflicto, que son:
- Estilo acogedor
- Estilo de colaboración
- Estilo comprometido
- Evitar el estilo
¿Qué es el estilo conflictivo competidor?
El estilo competitivo implica a una persona dominante que intenta alcanzar sus objetivos a expensas de las demás partes implicadas. La persona competidora está impulsada por el poder e impone su punto de vista, tomando normalmente una decisión rápida sin apenas discutir. Este modo puede ser rápido y eficaz, aunque rara vez se tienen en cuenta los sentimientos y puntos de vista de los demás, ni existe ningún deseo de colaborar.
Ejemplo del estilo competidor en la práctica
Hay un edificio de oficinas de seis plantas en construcción con varias cuadrillas trabajando. Un miembro de la cuadrilla ignora continuamente el protocolo de seguridad, saltándose pasos que podrían poner en peligro su vida. El jefe le reprende delante de todos y le despide. Su comportamiento podría provocar un accidente. El problema de seguridad podría poner en peligro a los demás y, a largo plazo, al propio proyecto. Aunque el estilo competitivo suele considerarse negativo, la acción decisiva del directivo en este caso también puede considerarse positiva porque mantiene a todos a salvo.
¿Cuándo utilizar el estilo competidor?
Competir puede ser una habilidad de gestión eficaz y adecuada para afrontar conflictos en las siguientes situaciones:
- Cuando se necesita una decisión rápida
- Cuando el resultado es lo más importante
- Cuando estás seguro de tener razón
- Cuando la seguridad está en juego
- Cuando tener razón importa más que tu relación con la otra parte
- Cuando hay que tomar medidas impopulares, como recortar gastos o hacer cumplir las normas.
- Cuando se cuestiona su autoridad
- Cuando el cambio es necesario
¿Cuándo no se debe utilizar el estilo competidor?
Aunque la mano dura puede permitirte salirte con la tuya, el estilo competidor también puede tener sus trampas:
- Puede hacer que las otras partes no expresen preocupaciones importantes o información valiosa porque sienten que serán ignoradas.
- Si sus empleados no se sienten escuchados, puede que no sean especialmente leales.
- La asertividad extrema puede perjudicar sus relaciones. Cuando las relaciones sean importantes, considera la posibilidad de utilizar el estilo colaborador o de compromiso.
Cómo pasar de la competición a otros estilos de gestión de conflictos
Si utilizas con frecuencia el estilo competitivo como habilidad de gestión de conflictos, te centras casi exclusivamente en alcanzar tus objetivos, aunque ello perjudique tus relaciones. También tiendes a ser inflexible y no te gusta buscar alternativas que requieran mucho tiempo. Si sospechas que competir es tu estilo de gestión de conflictos por defecto y te gustaría considerar otras formas de encontrar una solución a los problemas en tu lugar de trabajo, prueba lo siguiente:
El estilo competitivo de gestión de conflictos es un enfoque de la resolución de problemas muy alto en la escala de asertividad y bajo en la de cooperación. Te ayudará a salirte con la tuya y a que tu proyecto de construcción siga adelante, pero tiene sus inconvenientes.
Existen otros cuatro estilos de conflicto, que son:
- Estilo acogedor
- Estilo de colaboración
- Estilo comprometido
- Evitar el estilo
¿Qué es el estilo conflictivo competidor?
El estilo competitivo implica a una persona dominante que intenta alcanzar sus objetivos a expensas de las demás partes implicadas. La persona competidora está impulsada por el poder e impone su punto de vista, tomando normalmente una decisión rápida sin apenas discutir. Este modo puede ser rápido y eficaz, aunque rara vez se tienen en cuenta los sentimientos y puntos de vista de los demás, ni existe ningún deseo de colaborar.
Ejemplo del estilo competidor en la práctica
Hay un edificio de oficinas de seis plantas en construcción con varias cuadrillas trabajando. Un miembro de la cuadrilla ignora continuamente el protocolo de seguridad, saltándose pasos que podrían poner en peligro su vida. El jefe le reprende delante de todos y le despide. Su comportamiento podría provocar un accidente. El problema de seguridad podría poner en peligro a los demás y, a largo plazo, al propio proyecto. Aunque el estilo competitivo suele considerarse negativo, la acción decisiva del directivo en este caso también puede considerarse positiva porque mantiene a todos a salvo.
¿Cuándo utilizar el estilo competidor?
Competir puede ser una habilidad de gestión eficaz y adecuada para afrontar conflictos en las siguientes situaciones:
- Cuando se necesita una decisión rápida
- Cuando el resultado es lo más importante
- Cuando estás seguro de tener razón
- Cuando la seguridad está en juego
- Cuando tener razón importa más que tu relación con la otra parte
- Cuando hay que tomar medidas impopulares, como recortar gastos o hacer cumplir las normas.
- Cuando se cuestiona su autoridad
- Cuando el cambio es necesario
¿Cuándo no se debe utilizar el estilo competidor?
Aunque la mano dura puede permitirte salirte con la tuya, el estilo competidor también puede tener sus trampas:
- Puede hacer que las otras partes no expresen preocupaciones importantes o información valiosa porque sienten que serán ignoradas.
- Si sus empleados no se sienten escuchados, puede que no sean especialmente leales.
- La asertividad extrema puede perjudicar sus relaciones. Cuando las relaciones sean importantes, considera la posibilidad de utilizar el estilo colaborador o de compromiso.
Cómo pasar de la competición a otros estilos de gestión de conflictos
Si utilizas con frecuencia el estilo competitivo como habilidad de gestión de conflictos, te centras casi exclusivamente en alcanzar tus objetivos, aunque ello perjudique tus relaciones. También tiendes a ser inflexible y no te gusta buscar alternativas que requieran mucho tiempo. Si sospechas que competir es tu estilo de gestión de conflictos por defecto y te gustaría considerar otras formas de encontrar una solución a los problemas en tu lugar de trabajo, prueba lo siguiente:
- Piensa si competir es el estilo adecuado para la situación, sopesando los pros y los contras.
- Escuchar a los demás, prestándoles la debida atención y reflexión.
- Examinar honestamente diversas opciones planteadas por otras partes.
- Sé sincero contigo mismo sobre cualquier rencor que pueda estar afectando a tus sentimientos sobre el conflicto.
- Reconozca que su deseo de ser competitivo podría tener un efecto negativo en su relación con las otras partes implicadas.
Trabajar con alguien que utiliza el estilo competidor
Si por casualidad trabajas con alguien que utiliza el estilo competidor a la hora de gestionar conflictos y te gustaría fomentar un enfoque más beneficioso para ambas partes en el que se tenga en cuenta tu punto de vista, puede ser útil seguir los siguientes pasos:
- Dale la oportunidad de explicar claramente su postura.
- Repite lo que has oído para garantizar la comprensión mutua.
- Reconozca aquello con lo que está de acuerdo.
- Pide a la otra parte que escuche atentamente tu postura, utilizando hechos que respalden tus afirmaciones.
- Considera la posibilidad de poner ambas posturas por escrito.
- Tenga en cuenta los beneficios mutuos de una decisión que implique colaboración o compromiso, habilidades de gestión de conflictos más satisfactorias para todos.
- Explica en qué beneficiará tu postura a la otra persona.
Al tratar de gestionar conflictos, los mediadores profesionales suelen utilizar las herramientas mencionadas para ayudar a ambas partes a avanzar hacia una resolución.
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